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Francisco Robaina: "El dolor crónico debe ser tratado como una
enfermedad"
Los especialistas reclaman que el dolor crónico sea abordado
como una enfermedad, con un tratamiento integral y por un equipo
multidisciplinar, según ha recordado Francisco Robaina,
presidente del comité organizador del VI Congreso de la Sociedad Española del
Dolor.
Uno de los
principales objetivos de las sociedades científicas que agrupan a los
profesionales dedicados al manejo del dolor es que tanto el dolor crónico
como los síndromes dolorosos sean considerados una enfermedad y tengan un
abordaje integral y multidisciplinar. "El dolor agudo es una señal de
alarma lanzada por el organismo y tiene, en cierta medida, una función
beneficiosa. Sin embargo, el dolor crónico persistente, que dura más de seis
meses, va más allá de los procesos de cicatrización o de resolución de una
patología y genera un estímulo nocivo continuado, es un trastorno que altera
la personalidad del paciente, su entorno y su situación familiar. Por ello,
nuestro reto es conseguir que este tipo de dolor se aborde como una
enfermedad", ha explicado Francisco Robaina,
jefe de la Unidad de Dolor Crónico del Hospital Doctor Negrín,
de Las Palmas de Gran Canaria, y presidente del comité organizador del VI
Congreso de la Sociedad Española del Dolor (SED).
Tipos de unidades
Tradicionalmente, las unidades del dolor han englobado todo
tipo de dolor, si bien en los últimos años se han centrado en el abordaje
casi exclusivo de los síndromes dolorosos no oncológicos. "La tendencia
en nuestro país es contar con tres tipos de unidades: las de cuidados
paliativos, en las que se trata al paciente oncológico terminal; las de dolor
agudo, que están integradas en los servicios de anestesiología, y las de
dolor crónico, que no dependen de ningún otro servicio y están integradas en
la SED".
La creación de unidades específicas y el desarrollo de
distintas estrategias terapéuticas han mejorado drásticamente el manejo del
dolor. Entre los avances farmacológicos, Robaina ha
destacado la evolución experimentada por los opiáceos y sus derivados, entre
los que se encuentran la oxicodona, la buprenorfina o el fentanilo,
que permiten el alivio de dolor persistente en pacientes con patologías
complejas. También hay que señalar la aportación de los antiepilépticos, como
la pregabalina, en el control del dolor neuropático".
Opioides
Aunque los opioides han sido
habitualmente asociados a los pacientes oncológicos, Robaina
ha insistido en que "estas sustancias pueden administrarse con garantías
en pacientes no oncológicos y los síndromes de dependencia farmacológica
relacionados con este tipo de sustancias pueden ser controlados fácilmente.
Las personas mayores de 65 años, con dolor crónico de artritis incontrolable
o con aplastamientos vertebrales, entienden que tomando esta medicación
pueden mejorar su calidad de vida y que deben perder el miedo a los efectos
adversos, especialmente los aspectos adictivos habitualmente atribuidos a los
opiáceos".
Asimismo, ha señalado la importancia de las técnicas mínimamente invasivas,
especialmente en el alivio del dolor en la hernia discal lumbar. "La nucleoplasti y la ozonoterapia, bien intradiscal o paravertebral, así como las técnicas de radiofrecuencia,
se han extendido en todas las unidades de dolor crónico y resultan
fundamentales para el tratamiento del dolor de raquis,
que supone el 50 por ciento de los casos que se ven en las unidades de dolor
crónico. Gracias a estas técnicas podemos hacer muchas intervenciones percutáneas sin necesidad de ingreso hospitalario,
reduciendo de esta manera las complicaciones, favoreciendo la rehabilitación
y acelerando significativamente el proceso de recuperación de los
pacientes", ha concluido Robaina.
Menos intervenciones quirúrgicas gracias
a la ozonoterapia
La ozonoterapia se ha convertido en una de las herramientas
más útiles en el tratamiento de la hernia discal. "El 80 por ciento de
los pacientes en lista de espera o pendientes de ser intervenidos de una
hernia discal consiguen eludir la cirugía gracias a la ozonoterapia, lo que
les permite evitar complicaciones y emprender un programa de rehabilitación
específico que mejora su calidad de vida", explica Francisco Robaina, presidente del VI Congreso de la SED.
"La cirugía de hernia discal sólo está indicada en un
porcentaje muy pequeño de pacientes que oscila entre el 5 y el 10 por ciento
de los casos, y la ozonoterapia puede ayudar a reducir hasta en un 80 por
ciento de indicaciones en este grupo de afectados. Por ello, la mayor parte
de las intervenciones quirúrgicas se realizan en personas con hernias que
provocan ciáticas paralizantes o dolor incontrolable y en las que los demás
tratamientos, incluida la ozonoterapia, no han conseguido un
resultados óptimo". El Hospital Doctor Negrín,
de Las Palmas de Gran Canarias, ha sido desde 2003 uno de los centros
pioneros en la aplicación de la ozonoterapia para el tratamiento de la hernia
discal y "la gran avalancha de pacientes de la península aumentó nuestra
lista de espera de tal manera que nos ha obligado a reorganizar el servicio y
la forma en la que se remiten los casos. Esto es una muestra no sólo de la
eficacia de la técnica sino también de la buena formación y nivel clínico
alcanzado en nuestro servicio". El centro canario también prevé la
puesta en marcha de un estudio para comparar los resultados clínicos entre la
cirugía y la ozonoterapia.
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