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Ecos de la VI Reunion del Grupo Español de Radicales Libres y II Reunion Iberoamericana |
Introducción
En el Hotel Monasterio de San Miguel, situado en el
Puerto de Santa María, Cádiz, España, los días 26-28 de Junio de 2000,
tuvo lugar la VI Reunión del Grupo Español de Radicales Libres y II
Reunión Iberoamericana. La organización del evento estuvo a cargo de
las Dras. Ana Navarro Arévalo y María Jesús Sánchez del Pino.
En este Encuentro se presentaron 120 ponencias científicas,
de las cuales 32 fueron conferencias y las restantes presentadas en posters.
Hemos volcado en éstas páginas una selección de la vasta información
expuesta a lo largo de los encuentros, y hemos debido omitir, por obvias
razones de espacio, otras presentaciones igualmente valiosas. Hemos
agrupado, de modo arbitrario, este material científico en los siguientes
bloques:
a) Estrés oxidativo y enfermedad.
En este bloque se incluyen varios temas como la enfermedad de Alzheimer, la
diabetes, el alcoholismo y la leucemia, patologías donde el factor del estrés
oxidativo tiene una fuerte relevancia.
b) Mitocondria y óxido nítrico.
Varias conferencias, entre ellas la inaugural se centraron en estos tópicos,
evidenciando, nuevamente, la importancia que tienen esa organela y la molécula
del óxido nítrico en relación con los radicales libres (RL), el estrés
oxidativo y las enfermedades. La mitocondria continúa siendo la principal
fuente de producción de especies reactivas del oxígeno y, recientemente,
gracias en gran parte a las investigaciones de científicos argentinos y
uruguayos, se ha comprobado una importante participación de óxido nítrico
que, originado en la propia mitocondria, afecta la cadena respiratoria de la
célula.
c) Radicales libres y
envejecimiento. La clásica hipótesis de Harman, volvió a ser recreada
en esta Reunión, con la introducción de nuevas evidencias sobre la
implicancia de los radicales libres en el envejecimiento, obtenidas a partir
de diversas experiencias de laboratorio, con distintos tipos de vertebrados.
Estrés
oxidativo y enfermedad
Enfermedad de Alzheimer
La enfermedad de Alzheimer (EA), constituye la primer
causa de invalidez de las funciones superiores del cerebro, en individuos
mayores de 60 años (Figura 1).
![]() |
Figura
1 |
Existen diversas evidencias de que en las áreas afectadas se produce un daño
por radicales libres. Exámenes postmortem de corteza cerebral de pacientes
con EA, con medición de dialdehídos (TBARS y malondialdehído), revelaron
un aumento de los productos de la peroxidación lipídica. La diferencia fue
significativa comparada con los sujetos controles. La proteína beta
amiloide, que se encuentra altamente diseminada en distintas áreas del
cerebro de los pacientes con EA, parece estar muy involucrada en el
mecanismo de estrés oxidativo. La presencia aumentada de este péptido se
correlaciona con una importante generación de radicales libres y el
subsecuente daño celular.
El Dr. A. Hernanz y colaboradores, del Hospital La
Paz, de Madrid, realizaron un estudio clínico para determinar en pacientes
con EA, si el posible aumento en el líquido cefalorraquídeo de citoquinas
inflamatorias, como el factor de necrosis tumoral-alfa (TNF-alfa),
incrementa la apoptosis en el sistema nervioso central. Este fenómeno se
reflejaría cuantificando el receptor soluble FAS que media la apoptosis del
TNF-alfa, y la producción de radicales libres del oxígeno. La determinación
de estos últimos se realizó midiendo el estrés oxidativo a través de la
producción de malondialdehído, un producto de la oxidación de las
lipoproteínas (lipoperoxidación). También se midió la proteína tau, que
constituye un marcador establecido de EA.
A tal fin se estudiaron 14 pacientes con enfermedad de
Alzheimer, 12 con enfermedad de Parkinson y 15 sujetos sanos que
representaron al grupo control. Los autores hallaron un aumento altamente
significativo del TNF-alfa en la EA respecto de los controles (p<0.01).
El FAS y el malondialdehído también estaban aumentados en forma
significativa aunque en menor grado (p<0.05). En los pacientes con
enfermedad de Parkinson, el aumento de TNF-alfa también fue importante, y
los niveles de estrés oxidativo fueron aún superiores que en la EA. No
hubo variaciones en el FAS. La conclusión de los autores es que en el
sistema nervioso central, se produce un aumento de citoquinas neurotóxicas
como el TNF-alfa que lleva a un incremento de la apoptosis y del estrés
oxidativo. Los hallazgos refuerzan la hipótesis de la participación de los
radicales libres del oxígeno en estas patologías.
Otro estudio, del Dr. A. Lloret y colaboradores,
de la Universidad de Valencia, está basado en la aplicación clínica de
los antioxidantes en esta enfermedad. Con el antecedente de los buenos
resultados obtenidos con la vitamina E en un estudio multicéntrico
publicado por Sano y colaboradores (New Engl J Med 1997;337:1216), estos
autores estudiaron 4 grupos de pacientes con enfermedad de Alzheimer,
provenientes del Hospital Clínico Universitario de Valencia, que fueron
divididos de la siguiente forma:
A todos los participantes se les midió el glutatión oxidado (GSSG) en
sangre, que es una expresión de estrés oxidativo, y se les efectuó un
test cognoscitivo, en condiciones basales y al cabo de 6 meses de
tratamiento.
En la Figura 2 se observan las modificaciones del
GSSG en los distintos grupos.
Los pacientes con EA presentaron un estrés oxidativo elevado de acuerdo con
los niveles de GSSG respecto de los controles. Los que recibieron VE o
selegilina durante 6 meses, bajaron en forma significativa los valores de
GSSG. En cambio, la combinación de ambas no tuvo una respuesta significativa.
Los resultados de los tests cognoscitivos, mostraron una pérdida
del 4% en los que recibieron placebo, mientras que ese deterioro no se observó
con la selegilina. Por otra parte la combinación de ambos fármacos produjo
un efecto negativo con una pérdida del 8% en el test.
Por lo tanto la determinación del GSSG sanguíneo demostró
que existe un estrés oxidativo asociado a la EA, como ya lo habían señalado
trabajos anteriores. La administración de vitamina E o selegilina -pero no
con la combinación de ambas- mejoró las funciones cognoscitivas.
Estrés
oxidativo y diabetes
Introducción
El capítulo de diabetes fue desarrollado en varias
ponencias. La diabetes mellitus lleva asociada un estrés oxidativo, que podría
ser uno de los mecanismos fisiopatológicos de las complicaciones crónicas
observadas en la diabetes; arteriosclerosis, nefropatía, neuropatía y
retinopatía y cataratas de origen diabético. Esta área de investigación,
tanto experimental como clínica, ha crecido en forma exponencial. Entre 1970-
75 se habían publicado 500 trabajos, entre 1995-2000, alcanzaron a 3000 los
trabajos publicados.
Presencia de
estrés oxidativo
La existencia de un estrés oxidativo, en la diabetes ha
sido ampliamente demostrado tanto en animales como en humanos. El Dr. MP
Martín y colaboradores, del Centro de Investigaciones de Bioquímica y
Biología Molecular, del Hospital Materno-Infantil Vall d'Hebron, de
Barcelona, observaron que el fenómeno es muy precoz, ya que en adolescentes
con diabetes recién diagnosticada, se produjo una caída de la capacidad
antioxidante del plasma, y de los niveles de alfa tocoferol, mientras que se
elevó la concentración de malondialdehído plasmático, como puede
observarse en la Figura.
Los autores también midieron otros valores antioxidantes como los grupos sulfidrilos y el ácido úrico, que también estaban disminuidos en los pacientes diabéticos.
Fuentes de
radicales libres en la diabetes
Una de las fuentes de producción de radicales libres, son
los cuerpos cetónicos formados como consecuencia de un metabolismo alterado
de la glucosa. El acetoacetato, en presencia de hierro (II), puede dar lugar a
la formación de radicales libres y constituiría la vía no enzimática de
formación de estas especies.
Los Dres. R. Márquez, J. Viña y colaboradores, de
la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia, han propuesto un
mecanismo de catalización, o enzimático, de formación de especies reactivas
del oxígeno. Este se produciría a través de la reacción catalizada por la
xantina oxidasa, que genera anión superóxido (O2-.),
utilizando como sustrato la xantina, el agua y el oxígeno de acuerdo con la fórmula:
|
XO
|
||
|
Xantina
+H2O + O2
|
|
ácido
úrico +2 O2-. + 2H+
|
Se ha comprobado que, en el animal diabético, los valores de xantina oxidasa
se encuentran muy aumentados con respecto a los controles. También se observó
un importante aumento de la actividad hepática de esta enzima. El hígado
libera la xantina oxidasa hacia el plasma y parece ser la principal fuente de
su producción. Este fenómeno de liberación, no se observó en los animales
de control.
El O2-. no es especialmente reactivo,
pero sí potencialmente tóxico, generándose en medios biológicos como
producto formado en reacciones enzimáticas, muchas de ellas, catalizadas por
la xantina oxidasa. Además, al asociarse con el óxido nítrico puede
producir peroxinitrito, que podría ser responsable del daño endotelial.
Los autores, demostraron en ratas y en conejos diabéticos
por la acción de la estreptozotocina y el aloxano, respectivamente, un
aumento considerable de O2-, que fue del 50% en las aortas de las
ratas, y llegó hasta el 300% en las de los conejos.
Estos fenómenos son inhibidos por la heparina que libera a
la xantina oxidasa unida al endotelio y por el alopurinol, un inhibidor de
dicha enzima. Por lo tanto, la xantina oxidasa contribuye de una manera
significativa a la generación de estrés oxidativo en la diabetes
experimental y en la humana tipo I. Estos resultados pueden tener importancia
en el tratamiento de las complicaciones asociadas a la diabetes mellitus.
Estrés
oxidativo en la leucemia linfocítica crónica
La leucemia linfocítica crónica (LLC), es una enfermedad
neoplásica heterogénea de evolución progresiva con fallo ocasional de la médula
ósea que cursa con la alteración de la función del sistema inmunitario,
hipogamaglobulinemia y anemia hemolítica. La Dra. Ana Oltra, y
colaboradores, del Departamento de Bioquímica y Biología Molecular de la
Universidad de Valencia, estudiaron la relación pro/antioxidante en
linfocitos de sujetos con LLC y la compararon con los de sujetos sanos.
En los linfocitos, se determinó la actividad de las
enzimas antioxidantes, catalasa, glutatión peroxidasa y superóxido dismutasa
para evaluar las defensas antioxidantes. Para determinar el estrés oxidativo
se midieron, también en los linfocitos, tres parámetros:
a) la relación glutatión
oxidado/reducido (GSSG/GSH) x 100,
b) el daño al ADN, midiendo la
oxidación de una de sus bases, mediante la determinación de 8-0HdG, y
c) el daño a las biomoléculas
lipídicas, midiendo el malondialdehído (MDA).
Se observó una disminución significativa de la actividad
de la superóxido dismutasa y de la glutatión peroxidasa, pero no de la
catalasa. Respecto de las determinaciones de estrés oxidativo, si bien el índice
GSSG/GSH no se modificó, se produjo un aumento significativo del daño al ADN
y a las moléculas lipídicas, evidenciado por el aumento a la 8-0HdG y MDA,
respectivamente, en comparación con los linfocitos de individuos sanos. Los
resultados, muestran un estrés oxidativo en los linfocitos de pacientes con
LLC. El rol de este fenómeno en la evolución de la enfermedad, y por lo
tanto el posible beneficio que derive de la suplementación de antioxidantes,
es un aspecto que merece mayores investigaciones.
Estudios de
estrés oxidativo hepático por alcoholismo crónico
Existe una extensa evidencia experimental que muestra la
implicancia del estrés oxidativo en la patogénesis de la hepatopatía alcohólica.
Es así que el alcoholismo crónico se encuentra asociado con una disminución
del glutatión reducido (GSH), uno de los antioxidantes más importantes y
abundantes de las células.
Este hallazgo está asociado con un aumento de los
productos de oxidación de los lípidos de membrana, y señala un importante
estrés oxidativo de las estructuras lipídicas de las células. Una de las
estructuras más afectadas de las células, parece ser la mitocondria. En este
aspecto, el grupo de los Dres. J. Sastre, J. Viña y colaboradores, del
Departamento de Fisiología de la Universidad de Valencia, estudiaron el estrés
oxidativo en la mitocondria de roedores.
Los animales fueron divididos en 3 grupos a saber:
|
Grupo
estudiado
|
GSSG
|
GSSG/GSH
|
|
Etanol
|
0.12 ± 0.02 |
1.5 ±
0.3
|
|
Control
|
0.09 ± 0.02 (*) |
0. 1 ±
0.3 (*)
|
|
(*):
p<0.05
|
Los niveles de malondialdehído fueron: 0.9±0.2 y 0.68±0.1 nmol/mg. prot.
para los grupos etanol y placebo, respectivamente (p<0.05). La administración
de SAM previno el estrés oxidativo y aproximó los valores al grupo placebo.
El estrés oxidativo y la muerte celular por apoptosis
pueden estar relacionados en la patogénesis de la hepatopatía alcohólica.
El mismo grupo observó el fenómeno de muerte celular, vía apoptosis,
inducida por acetaldehído en hepatocitos de ratas alcohólicas.
Se cultivaron hepatocitos aislados de ratas control y de
ratas tratadas crónicamente con etanol durante 6 semanas. Los hepatocitos
aislados fueron cultivados durante dos horas, con acetaldehído 25 mM,
midiendo la viabilidad celular al final de la incubación y a las 24 horas
mediante microscopía de fluorescencia utilizando los fluorocromos Hoechst
2232 y yoduro de propidio. El porcentaje de muerte celular se incrementó
significativamente a las 24 horas de incubación con acetaldehído 25 mM en
los hepatocitos de las ratas alcohólicas [15,3 ± 4,2 % (n=5) vs. 3,0 ± 2,4
% (n=5), p<0,01]. Sin embargo, el porcentaje de muerte celular no aumentó
significativamente tras la incubación con acetaldehído en los hepatocitos de
las ratas controles [6,5 ± 1,4 % (n=4) vs. 4,2 ± 1,9 % (n=4)]. Además, los
autores observaron que la muerte celular inducida por acetaldehído puede
prevenirse in vitro mediante incubación con cilosporina A -que evita la
apertura del poro mitocondrial de permeabilidad transitoria- así como con el
uso conjunto de las vitaminas antioxidantes C y E.
Los resultados muestran el papel tanto de la mitocondria
como del estrés oxidativo en la muerte celular inducida por acetaldehído en
los hepatocitos de las ratas sometidas a alcoholismo crónico. Además, los
hepatocitos de ratas controles son más resistentes al acetaldehído que las
sometidas a un tratamiento crónico con etanol. Los autores proponen que el
metabolismo oxidativo del acetaldehído mediante la ALDH mitocondrial generaría
NADH en el interior de la mitocondria, el cual entraría en la cadena de
transporte electrónico con la consiguiente producción de especies reactivas
del oxígeno.
Mitocondria y óxido nítrico
Varias conferencias se centraron sobre el papel de la mitocondria en el envejecimiento y el reciente hallazgo de una óxido nítrico sintasa en la matriz mitocondrial.
El estrés
oxidativo de la mitocondria
El Dr. Enrique Cadenas (University of Southern
California, Los Angeles) destacó el papel de las mitocondrias en el estrés
oxidativo de la célula, ya que estas organelas constituyen el sitio
subcelular más importante en la producción de oxidantes. Por esta razón son
susceptibles de transmitir errores informacionales a través del daño
oxidativo al ADN y RNA mitocondrial, emitiendo señales que inducen apoptosis.
En este aspecto el Dr. Cadenas destacó la acción del peróxido de hidrógeno
(H2O2), ya que la transición entre proliferación y
apoptosis ocurre en un rango muy reducido de esta molécula oxidante, que sería
entre 1 y 3 micromoles de H2O2.
Por su parte la célula posee enzimas, como la catalasa y
la glutatión peroxidasa, que se encargan de eliminar el H2O2,
siendo la más importante en esta actividad la glutatión peroxidasa.
La generación de radical hidroxilo (HO.)
depende de la producción de H2O2, y es mayor en el
estadio 4 de la mitocondria (estado controlado o de consumo lento de oxígeno
por ausencia de ADP), y aumenta aún más ante la presencia de inhibidores
como la antimicina (un bloqueador de la transferencia de electrones entre los
citocromos b y c1), pero estaría muy relacionada con los niveles de NO. Bajas
concentraciones de NO aumentan la generación de HO., en una forma
similar al agregado de antimicina, mientras que concentraciones elevadas hacen
desaparecer la señal de resonancia magnética de ésta molécula. Esto sería
por viraje de HO. a peroxinitrito. Por lo tanto la contribución
del HO. y el peroxinitrito al daño del ADN mitocondrial y,
eventualmente, a los procesos de envejecimiento celular y la apoptosis, estaría
regulada por los niveles de NO.
Visión
mitocondrial del proceso de envejecimiento
El Dr. Alberto Boveris (Universidad de Buenos Aires), se
refirió a la visión actual de la teoría del envejecimiento sobre la base de
la acción de los radicales libres (Gerschman, 1954; Harman, 1956), señalando,
como causa de la disfunción y envejecimiento celular, el daño acumulativo de
estas especies reactivas del oxígeno sobre las moléculas informacionales y
reguladoras. En esta concepción, las mitocondrias desempeñan un papel
prominente por constituir la fuente más importante de producción continua de
anión superóxido (O2-) y óxido nítrico (NO) que, a su vez,
inician reacciones generadoras de otras especies reactivas, como el H2O2
y finalmente el HO..
Producción
de O2- y NO mitocondrial
La producción mitocondrial de O2-, tiene lugar
en todas la células aeróbicas y constituye el 2% del consumo de O2-
de los tejidos. Esta molécula es originada en las mitocondrias, esencialmente
por dos reacciones: la autooxidación de la ubiquinona en una producción
vectorial hacia la matriz mitocondrial, de acuerdo con la reacción: (Figura
1)
|
UQH.+
O2
|
|
UQ + H+
+ O2-
|
![]() |
Figura
1 |
Esto acontece en los complejos 1 y 3 de la cadena respiratoria donde se
encuentra la ubiquinona.
La segunda fuente de producción de O2- a nivel
mitocondrial, está dada por la semiquinona de la flavoproteína de la NADH
dehidrogenasa, y da cuenta del 25 % restante del O2- producido
dentro de esta organela (Figura 1). Por su parte el NO se genera en la
mitocondria a expensas de la enzima óxido nítrico sintasa mitocondrial
(mNOS), utilizando como sustrato L-arginina, O2 y NADPH (química de Beckman-
Radi-Freeman) y es calcio dependiente. (Figura 2, elipsoide de la
derecha).
La producción de NO da cuenta de, aproximadamente, el 0.5% del consumo de oxígeno de los tejidos, que puede aumentar si se eleva la concentración de oxígeno. De acuerdo con observaciones realizadas por el Dr. Boveris y su equipo con partículas submitocondriales de hígado, cerebro y riñón de rata, mediante espectrofotometría, se comprobó que al aumentar las concentraciones de oxígeno aumentaba la de NO y más aún la de O2-, pero sin producirse saturación hasta una concentración de oxígeno de 220 mM.
Destinos del
O2- y del NO
Aproximadamente un 88% del O2- se transforma en
peróxido de hidrógeno por acción de la enzima superóxido dismutasa
manganeso dependiente (Mn-SOD), específica de la matriz mitocondrial, de
acuerdo con la reacción:
|
SOD
|
||
|
O2-
+ 2H+
|
|
H2O2
|
El 12% restante del O2- reacciona con el NO formando peroxinitrito
(ONOO.)
Respecto del NO, su combinación con el O2-
constituye el 60% de su eliminación, mientras que el 40% restante difunde
fuera de la mitocondria, donde cumple múltiples funciones como mensajero de
diversos sistemas celulares.
El ONOO se combina con el CO2 formando ONOOCO2
(nitrosoperoxocarboxilato) que, a su vez, reacciona con los reductores
naturales que lo degradan y que son: la UQ, 25%; el NADH, 67%, y el glutatión
o GSH, 8%.
La excesiva producción de ONOO no puede ser totalmente
controlada por estos reductores y actúa como molécula tóxica causando
nitración de tirosinas y daño a los ácidos nucleicos y a la adenina nucleótido
transferasa.
La mitocondria entra en un estado de disfunción y el
proceso de envejecimiento tendría que ver con este mecanismo. La mitocondria
disfuncional presenta una pérdida de Ca2+ , con aumento de su tamaño
y fragilidad, así como el incremento de los productos de oxidación. El
potencial de membrana disminuye y se produce una elevación del consumo de oxígeno
estado 4 (que no genera ATP) y disminución del estado 3.
Estas mitocondrias desaparecen de los tejidos por digestión
lisozomal al enviar señales a los lizosomas que las digieren. Cuando se
acumulan en exceso inducen apoptosis en la célula.
El NO como
modulador de la cadena respiratoria
El NO inhibe (5 veces más de lo normal), la transferencia
de electrones entre los citocromos b y c y aumenta la producción mitocondrial
de O2- (Ver Figura 3). Actúa además sobre la citocromo
oxidasa y constituye un potente inhibidor del consumo de oxígeno. Las
concentraciones de NO presentes en los tejidos, permiten suponer que hay un 20
a 30% de inhibición producida por NO.
Esto se comprueba, en cultivos de mitocondrias, al aumentar
la producción de NO activando la NOS con el agregado de sustratos, como la
L-arginina.
Por su parte, el Dr. Juan Poderoso (Universidad de
Buenos Aires) sostuvo que, la activación por pulsos de calcio de las NOS clásicas
constitutivas I y III, produce una inhibición transitoria de la respiración
vinculada con procesos específicos, como la distribución de oxígeno en el
miocardio. En estas situaciones el NO es rápidamente depurado a través de la
formación de H2O2 y de peroxinitrito. En cambio, la
inducción de la NOS II, como ocurre en la inflamación y la sepsis, determina
una elevada concentración intramitocondrial de NO en el estado estacionario,
que finaliza en la nitración proteica y el daño mitocondrial.
En forma opuesta, la inhibición de la NOS por el agregado
de L-NMMA o algún otro competidor de la L-arginina, aumenta el consumo de oxígeno
y la producción de ATP.
En el concepto clásico, se considera que el consumo de oxígeno
es regulado por ADP y el oxígeno no es un factor limitante. En cambio, según
el nuevo concepto, el consumo de oxígeno está regulado por el ADP, el oxígeno
y el NO.
Los efectos del NO sobre la función mitocondrial son
parecidos a los observados en la isquemia/reperfusión, en el shock séptico y
en el envejecimiento. Estos efectos son: la inhibición de la citocromo
oxidasa; la disminución del consumo de oxígeno; el aumento en la producción
de superóxido; el incremento intramitocondrial de ONOO, y la disminución
mitocondrial de la glutatión dehidrogenasa.
Reacciones
biológicas del peroxinitrito
La conferencia del Dr. Rafael Radi (Universidad de
la República, Montevideo, Uruguay), se centró sobre el peroxinitrito y su
acción depresora sobre la cadena respiratoria.
El anión peroxinitrito (ONOO.), es formado, in
vivo, como producto de la reacción controlada por difusión de los radicales
óxido nítrico (NO) y superóxido (O2-). La producción de ONOO-
se vincula a fenómenos de daño tisular observados en varias condiciones
patológicas donde sus precursores, el anión superóxido y el óxido nítrico
se encuentran formados en exceso. El peroxinitrito y su ácido conjugado
participan en una serie de procesos de oxidación de 1 y 2 electrones y en
reacciones de nitración.
El ONOO- reacciona con metales de transición dando
complejos que producen nitración (el agregado de un grupo -NO2 a
una molécula), lo que también puede ocurrir a través de una reacción con
el CO2. La unión de ambas moléculas da nitrosoperoxocarboxilato (ONO2CO2-)
y esta es una ruta principal de reacción de peroxinitrito in vivo. Este
aducto se descompone rápidamente a los radicales secundarios carbonato (CO3.-)
y dióxido de nitrógeno (NO2).
Las reacciones de nitración ocurren por un mecanismo
radicalar que involucra, en el caso de la tirosina, la formación de radicales
tirosilo y la combinación de estos con dióxido de nitrógeno para rendir
3-nitrotirosina.
El citocromo c, es una proteína del espacio intermembrana
que participa en el transporte mitocondrial de electrones (Figura 3) y,
además, cuando se libera al citosol, configura una señal proapoptótica. Al
poseer varios aminoácidos tirosina, constituye un blanco potencial para el
peroxinitrito dando, con éste, reacciones de nitración. Durante la reacción
con peroxinitrito se produce la nitración preferencial de la tirosina 67, lo
que afecta críticamente su conformación y función biológica.
El ONOO- es un nitrante selectivo del citocromo c y afecta,
en una primera nitración, a la tirosina 67 y, en una segunda nitración, se
afecta en mayor grado la tirosina 48. Queda por establecer, si existe una
correlación entre la nitración del citocromo c y la muerte apoptótica
debida al óxido nítrico, el peroxinitrito y derivados.
El ONOO- y, también, el NO inhiben además otros sitios de
la cadena de transporte de electrones, actuando sobre la citocromo oxidasa en
una reacción reversible o inactivando los complejos I, II, y ATPasa,
respectivamente.
Otras enzimas y proteínas pueden sufrir un proceso de
nitración, como se ha observado con la manganeso-superóxido dismutasa
(enzima antioxidante que reacciona con el O2- degradándolo a peróxido
de hidrógeno), en el rechazo crónico del trasplante renal humano.
Dada la alta velocidad de reacción con diferentes moléculas,
la vida media biológica de ONOO es menor a 20 milisegundos, lo que determina
un área de acción muy limitada de 5-10 micrones para ejercer sus efectos
biológicos.
En resumen, en las diversas condiciones fisiopatológicas
en que se produce un aumento de producción de NO y de O2-, se
incrementa, a su vez, la concentración intramitocondrial de peroxinitrito, el
cual, deprime junto con el NO, deprime la respiración mitocondrial actuando
en varios sitios de la cadena de transporte de electrones.
Propiedades
antioxidantes del NO
En los últimos años, se han incrementado
considerablemente el número de observaciones que indican que el NO disminuye
la formación de lesiones arterioscleróticas, no solo por su acción
vasodilatadora, sino, también, mediante un rol protector en la oxidación de
la partícula de LDL. El Dr. H. Rubbo (Universidad de la República,
Montevideo, Uruguay), se refirió a este aspecto. En concentraciones
determinadas, el NO puede interrumpir una reacción en cadena de
lipoperoxidación, actuando como un antioxidante. En estos casos el NO
interviene en reacciones de terminación del tipo radical-radical, limitadas
por difusión, con especies citotóxicas tales como radicales peroxilo (LOO.)
y alcoxilo (LO.), con la formación de productos de terminación del tipo de
nitrosolípidos o lípidos nitrosilados:

Tampoco debe olvidarse que el NO reacciona con el anión superóxido formando
peroxinitrito, que es fuertemente nitrante y oxidante, pudiendo oxidar la LDL.
Por lo tanto el efecto antioxidante o prooxidante del NO, dependerá de las
concentraciones relativas de este radical y del anión superóxido, a nivel de
la lesión arteriosclerótica.
Experiencias in vitro, mostraron que en un medio de
producción constante de radicales peroxilos, tanto el agregado de NO como de
vitamina E, inhibían el consumo de oxígeno en el medio y se prolongaba la
lag phase o tiempo de oxidación de la LDL. El NO, además, protegió a la
vitamina E de la oxidación. Las implicancias clínicas de estos hallazgos
merecen nuevas investigaciones.
La
cadena mitocondrial de transporte de electrones y la formación de radicales
libres
Complejo
I
NADH:ubiquinona dehidrogenasa (NADH-DH). El NADH es un
nucleótido con electrones de alta energía
proveniente del ciclo del ácido cítrico. El complejo I transfiere dichos
electrones del NADH -por acción de la NADH dehidrogenasa - a la
ubiquinona o coenzima Q (CoQ) y luego al succinato, que es el siguiente
paso en la cadena de transporte. Al pasar de un transportador al
siguiente, los electrones liberan energía que es utilizada por el
complejo I para bombear protones (H+) de la matriz al espacio
intermembrana. Esto genera un gradiente transmembrana que termina
activando a la enzima ATPsintetasa o ATPasa.
Cada complejo en la cadena respiratoria tiene mayor
afinidad por electrones que su predecesor, a su vez, éstos van perdiendo
energía a medida que recorren la cadena.
Complejo
II
Succinato-ubiquinona reductasa. Este complejo enzimático
transfiere electrones del succinato a la CoQ. En esta etapa no se produce
translocación de protones a través de la membrana y por lo tanto el
Complejo II es un simple transportador entre el Complejo I y el III.
Complejo
III
Citocromo bc1: Transporta electrones de la CoQ al
citocromo c. En esta etapa hay translocación de protones.
Complejo
IV
Constituido por la enzima citocromo oxidasa (Cit OX, en
el esquema) que utiliza al citocromo c (Cit c) como sustrato. La enzima
toma 4 electrones del citocromo c y los transfiere a dos moléculas de oxígeno
formando agua. Esta es la única circunstancia en que el oxígeno (que por
su estructura atómica solo puede tomar uno o a lo sumo dos electrones a
la vez), adquiere en forma simultánea 4 electrones. En esta etapa hay
translocación de protones.
Complejo
V
Constituido por la enzima ATPasa que funciona en forma
reversible. La enzima aprovecha la energía generada por la translocación
de protones en los complejos I, III y IV para sintetizar ATP que es el
objetivo final de todo este mecanismo. Actuando en forma reversible , la
ATPasa puede a su vez, hidrolizar el ATP para bombear, contra gradiente,
electrones desde el espacio intermembrana hacia la membrana, o sea el
mecanismo inverso que se verificaba en los complejos I, III, y IV.
Formación
de radicales libres en la cadena de transporte de electrones
Alrededor del 96% del oxígeno, es reducido a dos moléculas
de agua por la adquisición de 4 electrones
(mecanismo de la citocromo oxidasa). En distintos niveles de la cadena, el
4% restante del oxígeno, toma un
electrón por molécula de oxígeno reduciéndose a anión superóxido (O2-),
o dos electrones convirtiéndose en
peróxido de hidrógeno (H2O2). La cadena
respiratoria, constituye por lo tanto la mayor fuente de estas especies
reactivas del oxígeno.
El óxido nítrico ejerce una inhibición en la cadena
respiratoria a nivel de los complejos III y IV.
Bibliografía
Saraste M. Oxidative phosphorilation at the fin de siecle. Science
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Alberts, et al. Molecular biology of the cell. Second edition. Garland
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Alvarez S, et al. The mitochondria. Published in Antioxidants and life
style on line www.antioxidants.com.ar
Radicales libres y envejecimiento
La producción mitocondrial de RL, parece estar implicada en el fenómeno de
envejecimiento. Diferentes estudios, han demostrado que existe una correlación
negativa entre la tasa de producción de RL y la máxima expectativa de vida
(MEV), en los mamíferos. Este fenómeno, según el Dr G. Barja y
colaboradores de la Facultad de Biología, de la Universidad Complutense de
Madrid, es independiente de su tasa metabólica.
El ADN mitocondrial, por su proximidad a la generación de
RL de la cadena respiratoria de esta organela, sufre, en sus bases, mayor
agresión que el ADN nuclear.
Por otra parte, los ácido grasos insaturados son las moléculas
más sensibles al daño oxidativo. Por lo tanto cabría esperar que los
tejidos de los animales más longevos tuviesen un bajo grado de insaturación
en sus ácidos grasos. De acuerdo con este hecho, un estudio de los ácidos
grasos de los lípidos del corazón de distintas especies de mamíferos, con
una máxima expectativa de vida (MEV) que oscila entre 3,5 (ratón) y 46 años
(paloma), indica que el número total de dobles enlaces, se correlaciona
negativamente con la MEV. Esto no es consecuencia de un menor número de
dobles enlaces, sino de la redistribución de los distintos tipos de ácidos
grasos, desde los más insaturados, en los animales de vida corta, a los menos
insaturados, en los animales longevos. Este hallazgo sugiere que, en el
mecanismo de evolución, el bajo grado de insaturación de los ácidos grasos
de los animales longevos, se habría dado para proteger a sus tejidos del daño
oxidativo.
El grado de metabolismo basal es inversamente proporcional
a la MEV. Este es un concepto que se encuentra en plena revisión y, en este
aspecto, el Dr. Barja y colaboradores, han realizado importantes estudios
demostrando que vertebrados de muy diferente longevidad pueden tener los
mismos valores de metabolismo basal. Tal es el caso de las aves como la paloma
que tiene una MEV de 35 años y los roedores como el ratón con una MEV de 3,5
años.
Ambas especies poseen el mismo metabolismo basal.
Sin embargo el daño al ADN evidenciado por la medición de
una de sus bases oxidadas (8-oxodG), mostró que en las células del corazón
de las aves, los valores de 8-oxodG fueron significativamente menores que en células
similares de la rata.
Estos resultados, indican que el daño oxidativo al ADN
tiende a ser menor en aves (de larga MEV), que en mamíferos de vida corta,
sobre todo en lo que respecta al ADN mitocondrial.
La Dra. A. Navarro y colaboradores, de la Facultad
de Medicina de la Universidad de Cádiz, observaron en roedores, que el
deterioro funcional asociado a la senescencia puede evidenciarse a través de
test de comportamiento. Estudios previos han sugerido que la actividad
exploratoria espontánea en un laberinto en T, podría ser un criterio para
clasificar a los animales en rápidos y lentos, según su velocidad de
recorrido. Los animales lentos tienen menor expectativa de vida y déficit
inmunitario detectable, lo que sugiere un desequilibrio oxidativo y una mayor
velocidad de envejecimiento, que los animales rápidos de la misma edad cronológica.
El Dr. C. Borrás y colaboradores de la Facultad de
Medicina de la Universidad de Valencia, enfocaron el tema del envejecimiento
de acuerdo al sexo. En los humanos las mujeres son más longevas, como lo señalan
las cifras de vida media en las sociedades avanzadas. Este fenómeno se hace
también extensivo a otros mamíferos como los roedores.
Los autores determinaron la tasa de producción de peróxidos
y los niveles de glutatión reducido, en mitocondrias de hígado y en
mitocondrias sinápticas y no sinápticas de cerebro de ratas Wistar, de ambos
sexos. Los resultados mostraron que, la tasa de producción de H2O2
en estado 4 de la respiración mitocondrial (estado metabólico, caracterizado
por la presencia de sustrato oxidable, ausencia de ADP y consumo lento de oxígeno),
es significativamente mayor en las mitocondrias de hígado de rata macho
respecto de las de hembra, al igual que la producción de peróxidos. En forma
opuesta las mitocondrias de hígado de ratas hembras, tienen niveles
superiores de glutatión reducido, comparadas con las de los machos.
Los autores sugieren que las diferencias observadas en la
longevidad media entre sexos, pueden explicarse, al menos en parte, en función
de las diferentes tasas de generación de agentes oxidantes y de la capacidad
antioxidante de las mitocondrias.